une femme boit de l'eau filtrer par le purificateur d'eau orisa

¿Por qué las pruebas de filtración son esenciales para garantizar un agua realmente potable?

Cuando se habla de filtración de agua, surge casi siempre una misma pregunta:

¿realmente funciona?
Porque un agua clara no es necesariamente un agua segura. Puede ser transparente, sin olor, agradable al beber… y aun así contener microorganismos invisibles. Por eso, la filtración no puede evaluarse a simple vista.

La única forma fiable de evaluar un purificador es confrontarlo con la ciencia.

Filtrar el agua no es solo hacerla más clara

A menudo se asocia la filtración con una mejora visual.

Pero en realidad, el verdadero reto está en otro lugar.

El desafío real consiste en eliminar lo que no se ve: bacterias, virus y contaminantes microbiológicos.

Y ahí es donde todo se juega.

Porque algunos sistemas mejoran la apariencia del agua, mientras que otros la hacen realmente potable.

Pruebas diseñadas para reproducir las peores condiciones

Para medir la eficacia real de un purificador, no basta con probarlo en agua limpia.

Los protocolos más exigentes, en particular los de la OMS, recrean condiciones cercanas al terreno, con diferentes tipos de agua y altos niveles de contaminación. Esta evaluación constituye una referencia en el mundo para el sector humanitario y los gobiernos.

Estas pruebas incluyen, en particular:

  • aguas claras (lluvia, napas freáticas)
  • aguas fuertemente degradadas (superficiales, ríos)
  • altas cargas de bacterias y materia orgánica

El objetivo es simple: reproducir las condiciones más difíciles para garantizar la fiabilidad.

Las prestaciones se evalúan de forma regular sobre varios cientos de litros. Para comprender con precisión cómo se estructuran estas pruebas, puede consultar el protocolo oficial:

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD

El nivel más alto de exigencia: la certificación OMS de 3 estrellas

En el marco de su programa internacional de evaluación de tecnologías de tratamiento de agua (HWTS), la OMS ha definido varios niveles de rendimiento. El más alto corresponde a una “protección completa”, materializada por una certificación de 3 estrellas.


Alcanzar este nivel significa que el sistema es capaz de reducir fuertemente el conjunto de contaminantes microbiológicos, incluidas bacterias y virus, incluso en condiciones de agua altamente degradadas.


A diferencia de las pruebas en laboratorio independiente, esta certificación se basa en un protocolo global que también integra el rendimiento frente a virus, con una exigencia mínima de reducción LOG 5 (es decir, 99,999 % de eliminación).


En otras palabras, la validación de la eficacia frente a virus está incluida en la evaluación completa de la OMS.

VER LA CERTIFICACIÓN
INSTITUTO PASTEUR - IFTS

Lo que dicen las pruebas en laboratorio independiente

Más allá de las certificaciones de la OMS, las pruebas independientes permiten medir concretamente la eficacia.

El purificador de agua ORISA ha sido probado con una bacteria especialmente exigente: Campylobacter jejuni. Los resultados muestran una eliminación superior al 99,9999992 %, es decir, más de 8 LOG de reducción.

Puede consultar el informe de las pruebas de retención bacteriana realizadas por el IFTS (Instituto Francés de Técnicas Separativas), con análisis realizados por el Instituto Pasteur:

Ver los resultados de las pruebas

Comprender lo que significan los niveles de reducción (LOG 5, LOG 8)

Este tipo de dato puede parecer técnico, pero en realidad es muy concreto.

Una reducción de LOG 8 significa que, de 100 millones de bacterias presentes en el agua, potencialmente queda menos de una tras la filtración. Este es el nivel de rendimiento medido para las bacterias en pruebas de laboratorio independiente (IFTS / Instituto Pasteur).

Para los virus, las exigencias se expresan de forma diferente: una reducción de LOG 5 corresponde a una eliminación del 99,999 % de los virus, es decir, 1 virus restante por cada 100.000. Este es el nivel requerido y validado en el marco del protocolo de la OMS para obtener la certificación de 3 estrellas, como es el caso del purificador de agua ORISA®.

LOG 8 (bacterias) → eliminación casi total, validada por pruebas independientes

LOG 5 (virus) → nivel muy elevado, validado en el marco de la certificación de la OMS

Estos dos niveles de rendimiento complementarios permiten cubrir el conjunto de los riesgos microbiológicos y garantizan un agua realmente segura.

Condiciones de prueba cercanas al uso real

Las pruebas se realizan en condiciones realistas para obtener una medición fiable, sin aproximaciones.

En la práctica, el agua contaminada se hace circular a través del filtro con un caudal comparable al de un uso cotidiano (aproximadamente 0,8 L/min), y no a un caudal reducido que facilitaría artificialmente la filtración.

El análisis no se limita a una simple muestra. Se examina el conjunto del volumen filtrado, lo que permite evitar sesgos ligados a un muestreo parcial y obtener una visión completa del rendimiento.

Por último, el método de detección es extremadamente sensible: permite identificar la presencia de una sola bacteria en el volumen analizado. En otras palabras, incluso una contaminación residual mínima sería detectada.

Este nivel de exigencia garantiza que los resultados no se basan en condiciones “facilitadas”, sino en una medición rigurosa, cercana a la realidad de uso.

¿Y sobre el terreno? Resultados confirmados

El rendimiento también ha sido verificado en aguas naturales: agua de lluvia, agua de pozo, agua sin tratar.

Las prestaciones no se limitan a las condiciones de laboratorio. También han sido comprobadas en situaciones reales, a partir de aguas naturales: agua de lluvia, agua de pozo o incluso agua sin tratar.Estas aguas, a diferencia de las utilizadas en laboratorio, presentan una alta variabilidad. Su calidad depende del entorno, de las condiciones climáticas, de la presencia de materia orgánica o de contaminaciones puntuales. Por ello, constituyen un excelente indicador del rendimiento en uso real.Se realizaron muestreos que posteriormente fueron analizados en laboratorio tras la filtración. Los resultados muestran agua microbiológicamente segura, con ausencia de bacterias indicadoras como coliformes, Escherichia coli o enterococos.Más allá de la microbiología, los parámetros fisicoquímicos también confirman la calidad del agua obtenida: muy baja turbidez, agua clara, sin alteración de sabor ni olor. Este punto es esencial: no se trata únicamente de rendimientos teóricos, sino de resultados observados en condiciones reales de uso.En otras palabras, el sistema no solo funciona bien en laboratorio: demuestra su capacidad para potabilizar agua procedente de fuentes naturales, en contextos variados.

Tras la filtración, los análisis revelan agua microbiológicamente segura, sin rastro de bacterias indicadoras como E. coli o los enterococos. También presenta una excelente calidad visual y organoléptica: clara, estable, sin alteración de sabor ni olor, y conforme a los estándares de calidad para el agua destinada al consumo.

Estos resultados son esenciales, ya que demuestran que el rendimiento no se limita a un entorno experimental. También se verifica en condiciones reales, sobre aguas naturales.

Lo que esto cambia concretamente para ti

Detrás de estos datos técnicos hay un reto muy simple: poder confiar en el agua que bebes.

Elegir un purificador es tomar una decisión que afecta directamente a tu seguridad, pero también a tu autonomía y tranquilidad. Es saber que, incluso fuera de una red controlada, puedes contar con una solución fiable.

Y en este ámbito, la confianza no puede basarse en una promesa. Debe basarse en pruebas.

El purificador de agua ORISA®: una filtración diseñada para la realidad

ORISA® no se distingue únicamente por sus prestaciones, sino por la coherencia de su enfoque.

Cada elemento refuerza al otro: pruebas independientes rigurosas, una certificación internacional del más alto nivel, y un rendimiento medido en laboratorio y confirmado sobre el terreno. En conjunto, forman una demostración sólida, tanto científica como práctica.

En el terreno, nuestros sistemas de filtración de agua han sido utilizados para combatir el cólera, en programas donde circulan enfermedades hídricas graves (campos de refugiados, centros de salud, escuelas, hogares), y por numerosos actores en todo el mundo. Esto demuestra su eficacia global, tanto en la retención de patógenos como en su robustez para garantizar un acceso diario a agua potable segura a partir de cualquier agua superficial sin tratar.

Este enfoque responde a una realidad simple: no siempre se dispone de agua potable, pero es necesario poder hacerla segura, estés donde estés.

Algunas mejoran el aspecto del agua.

Otras van más allá y la hacen realmente potable.

La diferencia radica en la capacidad de demostrarlo con rigor. Y en el ámbito del agua, esa demostración solo puede ser científica.